Bueno, recién cuatro días después del desastre estoy con ánimo de volver a escribir en el blog. Esta es definitivamente la experiencia más dura ( en términos competitivos me refiero) que me ha tocado vivir en mis años como piloto de planeador.
Voy a tratar de relatar lo que pasó sin empezar a patear el teclado o ponerme a llorar... :-(
Después de un buen primer día de carrera que finalmente me dejó en el noveno puesto estábamos preparando "la máquina" para el segundo día de competencia.
Para no lataerlos con el detalle, el resumen es que por una mala operación reventamos el estanque de goma que va dentro del la parte delantera del ala. Resultado: además de que toda el agua empezó a chorrear hacia el fuselaje, nos quedamos sin estanque y dañamos levemente el ala. Lo de levemente es desde el punto de vista estructural y aerodinámico, porque la reparación va a costar varios miles de dolares... (todo mal)
Bueno, recurrimos a todos nuestros amigos argentinos (o sea casi todos los que están acá) y nos pusimos manos a la obra ("nos" es un decir, la verdad es que Arturo hizo toda la pega mientras yo estaba en un estado de shock del que me costó salir...).
Logramos conseguir un estanque nuevo, nos prestaron todas las herramientas necesarias, desarmamamos, los expertos revisaron el daño al ala y nos dieron luz verde, cambiamos el estanque y nos preparamos para lastrar, todo esto desde las 9 de la mañana hasta las 12 que era el primer envuelo.
Bueno, estabamos a tiempo para llegar al despegue, llenamos de agua e hicimos la prueba de descagar el lastre cuando... DESASTRE!, el agua o salía... tan tan! eso es todo amigos... hasta una proxima oportunidad.
En ese momento yo terminé de entrar definitivamente en shock ;-), se pudrió todo, no ibamos a poder volar la prueba... despídase del campeonato en el segundo día, rico tu té.
Y bueno, el jefe de equipo, presidente del jurado, mecánico aeronáutico y PSICÓLOGO Arturito me logró sacar de mi estado catatónico y nos pusimos manos a la obra de nuevo, para tratar de reparar lo que había quedado mal reparado.
Desarmamos de nuevo, arreglamos la bota de goma original (que era más chica que la que conseguimos) pegamos todo con cuidado y .... funcionó. Un poco tarde para mis pretenciones como competidor pero a tiempo como para no tener que volverme a Chile con un solo vuelo y una "cuenta por pagar" que está por verse.
En montón de lecciones nos dejó el evento. Entre otras: "SHIT HAPPENS", y tan tan no más, hay que ponerle el hombro y echarle para adelante.
Del resto de los días les cuento más adelante, este post es para que entiendan (un poquito) por qué hubo tanto silencio en estos días...
Carlos
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